viernes, 24 de junio de 2011

Francesca Wodman 1958-1981

Nace en el seno de una familia de artistas en Denver, Colorado el 3 de Abril de 1958, de padre fotógrafo y madre ceramista, su infancia transcurrió entre un pueblo de Colorado y una aldea en la campiña toscana frecuentada por artistas. De muy joven se interesa por la fotografía. A la edad de 13 años comienza a tomar sus primeras fotografías, adoptando ciertas pautas de trabajo, como fotografiar con luz natural, película blanco y negro, formato cuadrado; centrando la atención casi siempre en un sujeto único en la escena, pero siempre dando suma importancia a la luz.


Si bien sus imágenes revelan una fascinación estética por la muerte y la decadencia, materializada en casas decrépitas, flores secas y paredes descascradas, sus imágenes no sólo se mantienen ajenas a la desesperación que precede un suicidio, sino que resumen vitalidad, energía, poder y ansia de experimentación. Casi nunca enseña el rostro y experimenta con su cuerpo desnudo. A veces se mira con los ojos de una mujer y otras con el deseo de un hombre, pero nunca soporta estar fuera del encuadre.


Su obra consiste, mayoritariamente, en retratos de mujeres en blanco y negro, siendo ella misma la modelo en muchas ocasiones. El cuerpo es uno de los temas centrales de su fotografía; las figuras humanas aparecen borrosas, perdidas en la sombra, parecen formar parte de las salas invadidas por el deterioro. Femeninas, sensuales, intensas, a veces dramáticas, pero nunca desesperadas. Así, la mayoría de las imágenes de Francesca parecen tejer un mundo deliberadamente enigmático que le ha valido, junto con una turbulenta estancia en Roma y el epílogo del suicidio, también una fama de fotógrafa con aura maldita.

Autorretrato a los 13 años.

Un mundo poético. 

El futurismo y el surrealismo fueron influencia para Woodman desde sus inicios, cuando estudió diseño en New York y Bellas Artes en Roma. Interiores vacíos, habitaciones anodinas de paredes descascaradas y muchas veces pobladas de objetos antiguos, que le daban un aspecto decadente a la imagen, eran sus escenarios preferidos; sumándole a veces exposiciones largas a la toma para lograr ambientes oníricos. Durante su estancia en Roma, las fotografías en las que el fondo muestra paredes deterioradas, enfatizando la calidad geométrica del origen arquitectónico clásico, cuyo estado es ruinoso. Estos escenarios recuerdan ambientes en los que le gustaba ubicar su trabajo en Rhode Island, donde buscaba viejas mansiones victorianas o fábricas abandonadas que le pudieran ofrecer el contexto apropiado para lo que quería expresar. En este periodo, sus fotografías muestran su influencia de los pintores clásicos italianos. Por ejemplo en su serie Calendario Pez -6 días, compone un aspecto general de naturalezas muertas junto con desnudos parciales.





Según el crítico británico Chris Towsend, que hace la introducción de un volumen antológico editado por Phaidon en 2006, en el instinto y las intenciones de Woodman yace el fuego del arte surrealista. “Muchas fotografías de Woodman le deben algo al trabajo de otro, desde las más antiguas tradiciones del arte moderno, como el surrealismo, hasta sus contemporáneos o maestros… La historia del arte es algo que los artistas descubren y ante la cual intentan reaccionar. Woodman no fue un genio inculto que brotó de repente… Su gran capacidad fue transformar su compromiso con la historia del arte y sus influencias en imágenes que eran algo más que simples imágenes”, explica antes de definir a la artista como una autorretratista consciente de una larga tradición que va de Durero a Rembrandt, pasando por Caravaggio.

 
Para Francesca el medio preferido para sus imágenes era el libro, sus fotos pasaban desapercibidas en galerías, sobre todo si tenían que competir con las imágenes de moda, aumentadas a tamaños descomunales. Nunca pudo llegar a vivir de la fotografía, su universo estaba hecho de estudios y crecimiento, artístico y personal. Y en muchos casos, dudas y tribulaciones.

Francesca Woodman © - Sin título (Italia), ca. 1977-78

En 1979 se trasladaría a Nueva York donde quizo hacer carrera como fotógrafa. Envió portfolios a varios fotógrafos de moda, pero sus esfuerzos no se vieron recompensados. Diseñó libros para recoger sus fotografías, pero sólo se publicó uno de ellos: Algunas geometrías interiores desordenadas, en 1981. También mostró carpetas en galerías pero tampoco obtuvo respuesta alguna. Debido a su fracaso y a una rotura sentimental, Woodman entra en una profunda depresión. 

El 19 de Enero de 1981 con apenas 23 años de edad murió al saltar por una ventana del Lower East Side de Manhattan. 


Antes de suicidarse, dejó una carta a un amigo de la escuela, en la que escribía las siguientes palabras: “Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones… en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas…”.




Situada entre los mitos de la fotgrafía del siglo XX, sus autorretratos, expuestos en el MOMA, en el Metropolitan Museum y en la Fondation Cartier pour l’Art Contemporain de París, se han convertido ya en objeto de culto.


Sus padres hoy gestionan un archivo de más de 800 imágenes de las cuales solo 120 han sido expuestas o publicadas hasta a fecha. De ellos obtendría también Francesca sus primeras influencia hacia el arte, que ella conceptualizaría no solo como un modo de vivir, sino más bien como un modo de pensar.


All Photographs © The Estate of Francesca Woodman

"Y un día más desperté sola en estas sillas blancas”
                    Francesca Woodman

Dado que no hay página oficial de Francesca, para ver más sobre la autora, será cuestión de googlearla.

Sea of Love por Cat Power:

8 comentarios:

HELENA ROBLES dijo...

muy bueno Die! que lastima que se haya suicidado...no sabremos que hubiese sido de ella y su obra!
Unos autoretratos increíbles!!!

Julia dijo...

Ufff!!!! Es increible! Me encanta y me encanta. Es tan psicotica, cada imagen incomoda, sobrepasa lo onirico... Yo creo que no podia seguir viva esa muchacha, el autorretrato a los trece años es ya una especie de suicidio anunciado...

cafeba dijo...

Qué genio esta mina! No la conocía. Una toma mejor que otra. Alucinante!

Nicolás dijo...

Wow!

Eze dijo...

Muy bueno el autorretrato con tortuga, no quería saber nada con la longevidad.
Aplausos para el biógrafo!

Diego Lapiz dijo...

Psicótica, onírica, una mina que sabía lo que era el arte, sabía el arte, sabía de arte y sabía arte.
Por suerte la obra de ella emergió de las tinieblas, y llegó a nosotros.
Y todas las imagenes que vi de ella, que no son pocas, es una mejor que otra, todas haban de lo mismo.
Y así es Eze, el retrato cn tortuga no puede ser mejor y resumir mejor su obra. Como se le pudo ocurrir eso? Y lograrlo de esa manera. Otra cosa que noté es la importancia que le daba a los pisos en la composición.
Una artista con todas las letras!

Agu Jaurena dijo...

no había notado que no comenté esto! me encantó. es muy poderosa. sumamente femenino en todo.
me fascina cómo cada imágen es agobiante y perturbadora.
La del espejo es surrealista, totalmente: es el primer Lynch.
Nunca hubiera relacionado sus imágenes con Cat Power, igual. Hay algo pesado y poderoso del universo de PJ, o de la eterna melancolía de Fiona.

Tir na n'Og dijo...

Genial esta mujer!